La doctrina del shock

Documental financiero

Un documental de Michael Winterbottom y Mat Whitecross, cuya idea central es demostrar, como ya lo hace el libro de Naomi Klein, que los gobiernos han utilizado la doctrina del shock, un tratamiento psicológico de tortura, para hacer con sus pueblos lo que les convenía, más concretamente imponer un capitalismo desatado. En esos shock que hemos estado viviendo en las últimas décadas entrarían tanto las guerras, ya fuesen frías o bélicas, como las crisis económicas y los atentados terroristas.

Es un documental sencillo y lineal y gracias a ello muy claro, y que tiene la capacidad de emocionar en algún momento y de encender en casi todos.

Es posible no estar de acuerdo en la interpretación de la señora Klein acerca de la explotación de los desastres para imponer el capitalismo, pero ninguno de los puntos concretos citados, ninguno de los datos, ninguna de las informaciones se puede rebatir o, siquiera, discutir. Con ello, por mucho que no se coincida en los métodos, parece no quedar duda sobre las malas artes puestas en marcha por los políticos que se reflejan en el documental y cuyas malas prácticas, todo hay que decirlo, no eran un secreto para nadie.

Recordar hechos como los ocurridos en los años ’70 en Chile y en Argentina llenan de lágrimas los ojos, aunque no se trate de nada que desconozcamos. Curiosamente, sucesos acaecidos más recientemente, habían quedado menos claros en nuestro entendimiento, como las maniobras de Yeltsin.

Deja en esencia esta teoría: el caos y el desastre pueden servir a los poderosos para imponer sus condiciones y sacar tajada.
Nos hace ver que ese capitalismo que siempre se ha vendido como autorregulador, libre y utópico, casi nunca ha llegado de manera natural y espontánea, sino que ha sido impuesto de forma muy controladora por los gobiernos. Esa falta de injerencia que predicaban Milton Friedman y su escuela de Chicago no era real. Ni siquiera estamos hablando de que fuese necesaria una imposición forzosa al inicio para luego dejarlo volar solo con resultados positivos.

Lo calificaría de necesario, como todos los otros documentales similares, si estuviésemos hablando de que lo fuese a ver alguien que forme parte del problema y no de la solución. Para quienes ya están de parte de Klein, puede ser un buen apunte que encienda un debate a la hora del café o un impulso más para salir a manifestarse.

Tomad posición en vuestro sillón y ¡a disfrutadlo!

Si te ha gustado este artículo, por favor enlázalo, no lo copies. También puedes premiar el esfuerzo que ponemos en cada uno de ellos pinchando en todos los botones de Twitter, Facebook, Google y Menéame para ayudarnos a difundirlo y seguir creciendo.

Menéame
Si quieres ser el primero en leer todos nuestros próximos artículos, puedes suscribirte de manera gratuita y sencilla a nuestro canal RSS.Suscríbete a nuestro RSS