¿Adictos al trading? Emociones y trading

Adicto al trading

Los perdedores no pueden parar: continúan haciendo trading porque son adictos a la excitación que produce el juego y mantienen su esperanza de alcanzar una gran ganancia.

Alexander Elder

La adicción, en cualquiera de sus formas, es una enfermedad consistente en el desarrollo de una relación enferma entre una persona y una sustancia o actividad adictiva, hasta el punto de llevarle a la destrucción personal. Es crónica, progresiva, mortal y te invalida a corto plazo. El motivo por el que la adicción se vuelve destructiva es porque aumenta la sensación de poder del adicto. Las adicciones tienen un amplio margen de categorías, pero podemos destacar dos: la dependencia física y adicción psicológica. Un adicto puede ser descrito como una persona que siente la “necesidad” de participar en varias ocasiones en un comportamiento particular para satisfacer un deseo, para conseguir los efectos emocionales que se obtienen o las sensaciones que produce. Es un deseo que se convierte en una necesidad a la que se le entrega el control y se permite que el comportamiento se convierta en un hábito. Esto, fisiológicamente, es agravado por las endorfinas que inducen a la euforia y que son liberadas por nuestros cerebros cuando experimentamos una sorpresa inesperada y agradable.

Una vez que entras en el mercado ya nada vuelve a ser igual. En nuestro caso, la adicción al trading sencillamente puede ser no saber dejar de operar ni de pensar en él. Y es que, cuando se es un verdadero adicto, nunca se encuentra el momento de dejarlo, independientemente de la calidad del producto; incluso cuando los mercados no ofrecen objetivamente ninguna oportunidad; incluso cuando las pérdidas se acumulan. Para un alcohólico es indiferente beber un vino barato que tomar una copa del whisky más caro. Para un inversor adicto da lo mismo operar en el futuro del Ibex que apostar por una subida del DAX contra otro inversor, ya sea con 50.000 € o con 10 €, porque estaría igual de pendiente ante la pantalla. La adicción se vuelve destructiva porque aumenta la sensación de poder del adicto. El adicto ya no necesita seguir las reglas, ni enfrentarse a esa tristeza o a esa pérdida. Ganar nunca es suficiente. Hay que operar continuamente, estar todo el rato en el juego. Pero ¿por qué?

Hay un crudo paralelismo entre un alcohólico y un trader cuya cuenta está siendo demolida por las pérdidas. Continúa cambiando de táctica, actuando como un alcohólico que intenta resolver su problema pasando de los licores fuertes a la cerveza. Un perdedor niega haber perdido el rumbo en el mercado.

Alexander Elder

El inversor no se da cuenta de que cada vez necesita más adrenalina y operar con posiciones cada vez mayores para obtener la misma satisfacción (una recompensa emocional). En este sentido es muy similar a la adicción a las drogas. Siempre quiere ser el mejor del parqué, ser el que mejor cartera tiene, ser “el que tenía razón”, ser el que más gana… y todo esto termina produciendo gran ansiedad. Las dosis de adrenalina demasiado altas en el organismo pueden distorsionar nuestras emociones, haciéndolas exageradamente intensas, lo que supone un obstáculo importante en la toma de decisiones razonadas de mercado. Este círculo es muy difícil de romper.

Aunque es habitual hablar de inversores a los que les “falta disciplina”, pocas veces se admite que ese comportamiento fuera de control a menudo es una señal de comportamiento adictivo.

Para operar eficientemente en el ambiente de los mercados financieros necesitamos reglas y límites que guíen nuestro comportamiento, en forma de una estricta disciplina y de una clara perspectiva, para que siempre actuemos de tal manera que nos beneficie.

Yo no sabía nada entonces acerca del mercado de valores y la sola idea de poder hacer dinero mediante el pensamiento me cautivó.

Alexander Elder

Todo el mundo es adicto a ganar dinero y en los mercados financieros se puede ganar dinero rápidamente… aunque del mismo modo perderlo. El mercado es como una corriente en movimiento constante. No comienza, ni espera, ni se detiene. Aún cuando los mercados están cerrados, los precios siguen moviéndose. No hay regla que diga que los precios de cierre serán iguales a los de apertura. Nada de lo que hacemos en la sociedad nos prepara para funcionar eficientemente en un ambiente tan libre de límites. Incluso los juegos de azar tienen estructuras que los hacen diferentes a las inversiones y, por lo tanto, mucho menos peligrosos. Todos queremos mantener las ganancias cuando se producen y evitar las pérdidas en la medida de lo posible. Las herramientas clave de uso común para el control de las pérdidas potenciales son: ratio riesgo/beneficio y órdenes de stop loss.

No hay comienzo, mitad o final, sólo lo que Vd. construya en su mente. Rara vez nacemos sabiendo cómo operar en un campo que nos permite total libertad de expresión creativa, sin una estructura externa que imponga restricciones.

                                                                                                                                                                    Mark Douglas

Los humanos tenemos tendencia a caer en adicciones cuando se presenta una “oportunidad de oro”. La adicción ocurre cuando este se convierte en una expresión de desahogo u oportunismo ante las decepciones y/o deseos reprimidos en nuestra vida. Una persona con carencias económicas, sentimentales o de atención tiene mayor facilidad para desarrollar una obsesión. Pero no significa que solamente una persona con carencias económicas puede desarrollar adicción a invertir. Aquel que tiene medios económicos suficientes y aun así está insatisfecho con sus posesiones materiales podría también caer en la adicción, incluso con un riesgo más elevado, pues este tipo de personas cuentan con medios suficientes que pueden perder si no se controlan.

Los beneficios hacen que los traders se sientan poderosos y les colocan en un elevado plano emocional. Entonces intentan renovar esa emoción, asumen transacciones arriesgadas y han de devolver sus ganancias. La mayoría de traders no pueden soportar el dolor de una racha de pérdidas severas. Tras tocar fondo, son desplumados por el mercado y mueren en tanto que traders.

Alexander Elder

El adicto a los mercados financieros necesita “participar”, pero le da lo mismo que su operación sea ganadora o perdedora. Un buen control de riesgos siempre es necesario y debe ser una regla fundamental de nuestro sistema del inversor. Si consigue definir su riesgo y ajustarse a su sistema del inversor se expondrá a información conflictiva. Si se permite experimentar esa duda en su cerebro difícilmente “participará” y de esta manera “se controlará” y seguirá su sistema del inversor.

Hay varios errores comunes que cometen los inversores en repetidas ocasiones y que traen grandes pérdidas, ganancias perdidas y la ruina para muchos. El mercado no responde a nuestro control y nuestra manipulación, así que debemos aprender a controlarnos a nosotros mismos, para que siempre nos comportemos de manera positiva para nuestros propios intereses.

Mientras más absurdo sea el comportamiento del mercado mejor será la oportunidad para el inversor metódico. 

Warren Buffet

Enfréntate a los conflictos. No los niegues. Enfoca tu atención en lo que exactamente estás intentando lograr. Sigue estrictamente las reglas de tu sistema del inversor y lleva un diario de todas tus operaciones. Observa las emociones que sientes cuando operas (pérdida de control, ansiedad, insomnio, irritabilidad, inestabilidad emocional, dificultades de comunicación con las personas de tu entorno) y anótalas en el diario, de esta manera analizarás lo que pasa por tu mente en cada momento.

Los mejores inversores piensan de manera diferente. Su estructura mental les permite operar sin miedo. Tienen una disciplina interna para contrarrestar los efectos negativos de la euforia y la sobreconfianza resultante de una serie de operaciones ganadoras. Esta actitud produce mejores resultados en general que el análisis o la técnica, aunque la situación ideal es tener ambas.

Los brokers son muy conscientes de que muchos de sus clientes son jugadores.

Alexander Elder

Los mejores inversores creen que “cualquier cosa puede suceder”, así mantienen su mente libre de expectativas irreales y rígidas sobre cómo se expresará el mercado. No es necesario saber qué va a suceder para lograr operaciones ganadoras. El mercado es un abismo de oportunidades, ya sea para hacernos daño o para alcanzar el máximo de nuestro potencial.

Recuerda que, si dejas que tus emociones interfieran en tus inversiones, ya has perdido la batalla. Ser inversor puede ser una profesión noble y maravillosa y un desafío vital. Pero también puede realizarse de una forma altamente destructiva. Tú decides.

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Bernard Baruch

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