Tributación: IRPF Vs Impuesto sobre Sociedades (I)

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Últimamente me han efectuado la misma pregunta en diferentes ocasiones: ¿qué es mejor, tributar en el IRPF o hacerme sociedad y tributar por el Impuesto sobre Sociedades?.

Dar respuesta a esta pregunta, a priori puede ser fácil, aunque bien es cierto que hay que tener muy claro la tributación en IRPF y en Impuestos sobre Sociedades (en adelante IS), por lo que esta semana voy a explicar brevemente ambos impuestos en líneas generales.

IRPF

Es un impuesto que grava la renta obtenida en el ejercicio y en el que se diferencia la propia fuente de renta. Los rendimientos de trabajo, de actividades económicas, imputaciones de renta, determinados rendimientos de capital mobiliario (excluidos del ahorro) y las ganancias y pérdidas patrimoniales que no derivan de una transmisión previa por un lado y rendimientos de capital mobiliario a excepción de los anteriores (en adelante RCM) y ganancias y pérdidas patrimoniales que derivan de la transmisión de elementos patrimoniales (en adelante GPP) por otro.

Los primeros van a la base general y los segundos a la del ahorro.

Estas dos rentas serán tratadas por separado. Mientras que los primeros van un tipo progresivo que puede alcanzar hasta un 56% de la renta, los rendimientos del ahorro van a una escala progresiva de tres tramos: 21-25-27 %.

Asimismo, se aplica también el mínimo personal y familiar así como las deducciones que sean de aplicación.

Hay que tener en cuenta varios aspectos fundamentales:

  • Si tenemos rendimientos de trabajo, los gastos son muy limitados y si queremos crear una Sociedad para evitar nuestra tributación lo vamos a tener un poco más complicado, ya que generalmente percibimos rendimientos del trabajo porque efectuamos una labor por cuenta propia sobre la que no podemos decidir el tipo de vinculación.
  • Si tenemos rendimientos de actividades económicas, tendremos más facilidad para deducirnos gastos así como crear una Sociedad y percibir los rendimientos de ella.
  • Los gastos de los RCM y las GPP están más restringidos, aunque hay una exención de tributación de dividendos para los primeros 1.500 euros percibidos (siempre que cumplan una serie de requisitos).
  • La compensación de pérdidas es muy limitada.
  • Los rendimientos de RCM y GPP no se compensan entre sí, por lo que si uno es negativo y otro positivo, se tributará por el positivo y el negativo se podrá compensar con otro positivo de su mismo tipo de renta (RCM o GPP según corresponda).

IS

Conceptualmente este impuesto es bastante más sencillo de comprender. Los ingresos  y gastos van al mismo saco conformando un resultado del ejercicio. Ese resultado del ejercicio se obtiene en el Plan General Contable, en el que su filosofía máxima es reflejar la imagen fiel de la empresa, por lo que te permite llevar una serie de gastos que a efectos fiscales no podrías.

Sobre ese resultado del ejercicio se realizan una serie de ajustes, positivos y negativos (aumentando y disminuyendo respectivamente el resultado), que te indica la ley del IS que debes de realizar, obteniendo una base imponible previa.

Si la misma es positiva, se permite reducirla a través de las bases imponibles negativas de ejercicios anteriores. Esto es muy importante, porque puedes llegar a no tributar en ese ejercicio aunque tengas beneficios si quedan pendientes de compensar bases imponibles negativas de ejercicios anteriores.

De esta forma, se obtiene lo que se llama la base imponible. A la base imponible se le aplica un tipo de gravamen en función del tipo de sociedad pero básicamente los tipos son:

  • Para PYMES (<10.000.000 euros de facturación): los primeros 300.000 euros al 25% y el resto al 30%.
  • Normal: 30%

Una vez obtenido la cuota, se pueden aplicar deducciones por doble imposición internacional e interna. Esto es muy importante porque en el IRPF no hay deducción doble imposición interna, sólo la exención de los 1.500 euros que he comentado antes. En cambio, si por ejemplo, la sociedad es dueña de otra sociedad y la misma reparte dividendos, quien los perciba pordrá aplicarse la deducción por doble imposición no tributanto nada por esa renta, mientras que si hubiera sido persona física habría tributado por el exceso de los 1.500 euros.

Una vez minorado la cuota, aplicaremos deducciones para incentivar determinadas actividades, que tendrán un límite del 35% de la cuota positiva que teníamos.

Y lo que obtengamos será lo que habremos de pagar a la Administración tributaria por nuestro IS. Eso sí, si ya le hemos adelantado su pago, vía retenciones o pagos fraccionados, la Administración nos puede llegar a devolver (o nosotros pagar menos) en el momento de la confección del impuesto.

Realmente lo que importa es el tipo efectivo satisfecho de gravamen, no el tipo impositivo del 25 o 30% anteriormente citado. Este tipo efectivo lo vamos a calcular dividiendo el impuesto a pagar a la Administración por nuestro IS entre la base imponible previa.

Una vez visto por separado conceptualmente los impuestos podremos empezar a efectuar los analásis económicos y ver qué compensa más, si tributar por IS o por IRPF. La semana que viene continuaré con el artículo poniendo ejemplos y efectuando algunos cálculos.

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2 thoughts on “Tributación: IRPF Vs Impuesto sobre Sociedades (I)

  1. me gustaria saber que tipo de calculo aplicas para conocer a que te refieres con » compensa más» porque actualmete tenomos una CB y nos está resultando cada vez más incomodo sostenerla por la cantidad de ingresos que tenemos. ademas efectuamos muchos pagos a comerciales que no están del todo «registrados» en a contabilidad y nos estabamos planteando crear una SL. Pero el gestor nos ha advertido que es conveniente tener unos ingresos muy altos (creo 300.000€/a) para que resulte rentable respecto a CB.

    ?puedes arrojar luz a esta duda?

    graciaS!

    1. Buenos días,

      Respondiendo a tu pregunta te diré que efectivamente si sólo tienes en cuenta los ingresos, éstos han de ser muy altos para que compense fiscalmente tributar por la SL y luego volver a tributar por los dividendos de la SL en IRPF frente a la tributación en la base imponible general de los rendimientos de la CB.

      No obstante, has de tener en cuenta otras cosas a la hora de hacer los cálculos, como son, por ejemplo:

      – Generalmente, los costes de gestión son mayores en las sociedades que en las CB (hay más trámites administrativos y las gestorías suelen cobrar más por llevarlos).
      – Las SL tiene la responsabilidad limitada, por lo que en caso que la empresa vaya mal hay una limitación de las pérdidas y no se respondería con todo el patrimonio personal. Este punto, aunque no es fiscal, es muy importante a la hora de decidir «dar el salto» a SL.

      – Muchas veces no se quiere trasladar los beneficios de la SL a los socios vía dividendos, sino que se quiere mantener en la empresa los beneficios.

      – También es cierto que en muchos casos los socios son trabajadores de la sociedad y por un lado ven retribuido su trabajo vía rendimientos de trabajo o de actividades económicas y por otro lado se reparten dividendos de la sociedad, lo que comporta la tributación de la siguiente manera:

      * Por su trabajo en la sociedad, la retribución tributará en la base imponible general del IRPF. Cabe tener en cuenta que para la sociedad esto será un gasto deducible.
      * Por el reparto de dividendos, que se tributará en la base imponible del ahorro.

      Este reparto de los ingresos de la sociedad comporta en muchas ocasiones que el tipo medio efectivo de gravamen descienda significativamente respecto a si se hubiera percibido todo el importe como dividendos.

      Es por ello que, antes de decidir si crear una SL o tributar en el IRPF, aconsejo que se tenga en cuenta una visión global del coste de uno y de otro.

      Espero haber aclarado tus dudas.

      Un saludo

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