Sanear la banca: los bonos contingentes convertibles

Bankia y bonos contingentes convertibles

Fuentes no oficiales del Ministerio de Economía aseguran que el Gobierno tiene previsto de forma inminente un “plan de saneamiento y cambios de alto nivel en la gestión de Bankia”. Estos cambios podrían anunciarse en cuestión de días. El primero que ha caído es el ex-ministro Rodrigo Rato (que ha presentado su renuncia al cargo), y otras fuentes hablan de  la salida del consejero delegado, Francisco Verdú.

Las ayudas pasarían por una inyección de capital de entre 5.000 y 10.000 millones de euros a Bankia a través de bonos contingentes convertibles, algo que necesita el grupo BFA-Bankia para cumplir con las exigencias de EBA (Autoridad Bancaria Europea) antes de julio.

Muchos podréis estar pensando en este punto: el Gobierno se ha comprometido con Europa a rebajar el déficit del Estado al 5,3% en 2012 desde el 8,5%, lo que implicará un ajuste de unos 30.000 millones de euros en un contexto de depresión económica. Para ello incrementa los impuestos (IRPF, sociedades, IVA…) y  reduce el gasto (de esto podríamos hablar largo y tendido, pero podría acabar acusado de intento de homicidio :)  ¿Cómo pretende ahora ayudar con casi 10.000 millones a Bankia? ¿No afecta eso negativamente al objetivo de déficit?

Pues no, el desembolso a través de estos bonos convertibles se contabilizan como deuda pública (ya que se supone que se ganará dinero con ello según pase el tiempo) y no como déficit.

Pero ¿qué se esconde detrás de este nombre tan “profesional” : bonos contigentes convertibles? ¿O CoCo’s como se conocen en el argot financiero?

El nombre lo dice todo. A juicio de muchos expertos, deberíamos asustarnos tanto de ellos como se asustan los niños pequeños cuando se les atemoriza con que viene el coco.  Yo daría otra versión, y diría que son un poco como el “Coco” que todos conocemos de Barrio Sésamo. Se plantea buenos objetivos, pero es algo torpe y por regla general casi siempre sale mal parado. Dejando a un lado la parte cómica, voy a intentar explicar de una forma sencilla lo qué son los “cocos”.

Los «cocos» son el instrumento de ayuda a la banca prevista en el FROB (Fondo de reestructuración ordenada bancaria o para que nos entendamos todos el mecanismo para dar dinero a la banca) que el Gobierno del Partido Popular creó con el Real Decreto sobre Saneamiento del Sector Financiero del pasado mes de febrero.

Estos bonos son una forma de deuda, es decir, el Gobierno (en realidad el FROB con dinero del Tesoro Público que sale de nuestros bolsillos)  le presta dinero a Bankia, a cambio de un tipo de interés cercano al 8%.  La entidad de esta forma consigue capital evitando tener que acudir al mercado a captar dicho capital a un alto coste al encontrarse en situación de debilidad financiera. Así consigue una financiación más barata que si tuviese que recurrir a una ampliación de capital, y mientras el Estado también sale ganando ya que en el futuro recibirá de vuelta dicho dinero más el interés fijado.

Pues no suena tan mal, ¿no?  El gobierno le presta dinero al bando, pero este se lo tiene que devolver con intereses. ¿Qué tienen de malo entonces?

No nos engañemos, porque no todo es tan bonito como parece. Hay que leer la letra pequeña de los “cocos”.  Una vez prestado el dinero, pueden ocurrir dos cosas: que la «empresa» Bankia (empresa entre comillas, porque en una fusión de 7 cajas no quiero ni imaginar cuantos políticos hay ahí metidos) mejore, o que no salga del hoyo y continúe la espiral de pérdidas.

Veamos el  primero de los escenarios, en el que el banco cambia su rumbo negativo y comienza a despegar. En este caso, los cocos no tienen derechos políticos y, al ser un instrumento de deuda, no convierten al Gobierno en accionistas de Bankia, al contrario de lo que ha sucedido en los bancos de Unnim, Catalunya Caixa y Novacaixagalicia. El Estado se limitaría a recibir ese 8% de intereses fijos cuando probablemente los beneficios de caja sean mucho mayores. Es decir, los beneficios están muy limitados.

Pero es que el segundo de los escenarios no es mejor. En el caso de que el banco sufra alguno de los supuestos que afectan a la solvencia del emisor (si las entidades entran en pérdidas o  se reduce su nivel de capital por debajo de lo exigido), los bonos contingentes convertibles, como su nombre indica, se convierten automáticamente en acciones. En ese caso, el Estado(es decir todos los contibuyentes que estamos pagando esos 7.000 millones de euros) pasa a convertirse en accionista de Bankia en el peor momento, enfrentándose a pérdidas significativas en la conversión, puesto que es muy probable que el precio de las acciones haya caído al producirse la pérdida del umbral del ratio Tier 1 y el capital convertido en acciones sea mucho menor que el prestado inicialmente. Además las nuevas acciones, producto del canje, diluyen el valor de las ya existentes profundizando la caída del ratio de capital.

Voy a intentar resumir la situación simplificando las cosas. Le vamos a prestar dinero a alguien que no conocemos pero que sabemos que no es un buen profesional y que ha perdido dinero con su empresa, considerando únicamente estos dos posibles escenarios:

  • Que ese dudoso profesional te devuelva el dinero con algún interés a medida que empieza a ganar dinero con su empresa.
  • Que ese profesional no consiga hacer bien su trabajo y perdamos gran parte de lo que le hemos dejado. (Recordar que no es una película y en este caso no tenemos una banda de matones para partirle las piernas, y al final ni siquiera irá a la cárcel).

No sé vosotros, pero si yo tuviera que decidir, buscaría mejores opciones para mi dinero…

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6 thoughts on “Sanear la banca: los bonos contingentes convertibles

  1. Lo que nos preguntamos todos es: ¿Donde está la responsabilidad civil / penal de los mandos directivos de Bankia?

    Deberían pagar por su falta de diligencia.

    1. El día que los políticos paguen por su falta de diligencia estaremos hablando de otro país. Hasta entonces como siempre: país de vino y panderetas.

  2. Muy buena explicacion! la diferencia es que ese profesional sí es conocido por el estado :) o mejor dicho, esos profesionales ya que como bien dices es resultado de la fusion de 7 cajas, y sus politicos de turno…

    1. Gracias Giorgi,

      Lo de la clase política de este país (me da igual el partido) podría dar para hablar largo y tendido. La conclusión a la que llego es que en este país la aspiración de la gente que no sabe ni quiere trabajar es aparecer en Gran Hermano o ser político, es definitiva, vivir del cuento.

  3. En definitiva, simplificando mucho las cosas e intentando hacer una comparación de lo que paso con las sub-primes, puede darse el caso de que ocurra algo parecido a lo de los bonos basura no? Pongamos por ejemplo que el banco sigue sin obtener buenos resultados, o dicho de otro modo, como entidad financiera no es muy solvente y por tanto, sus beneficios son exiguos y cada vez necesita mas dinero… Existiria un gran riesgo de impago y de que el Estado no recupere el dinero prestado debido a que los activos del banco se han depreciado mucho

    1. En efecto, ayer andaba pensando yo lo mismo después de escribir el artículo. Un saludo Carlos.

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