Déficit público ¿Existe alguna solución?

Reducir el déficit público. Sobran políticos

El déficit público está en boca de todos los políticos y economistas en lo que llevamos de 2012 y gran parte del 2011. Según la wikipedia podríamos definirlo como:

El concepto de déficit fiscaldéficit presupuestario o déficit público describe la situación en la cual los gastos realizados por el Estado u otras entidades públicas en un determinado período, normalmente un año, superan a sus ingresos no financieros.

Hoy leyendo un artículo de Roberto Centeno titulado «Egipto tuvo diez plagas, España 440.314 políticos«, ha venido a mi memoria el artículo que escribí en junio sobre la deuda de España en respuesta a un comentario de uno de los lectores. En el explicaba qué formas veía de reducir el déficit.

Han pasado más de dos meses y todos los pasos dados por el Gobierno para reducir el déficit público han pasado por aumentar la carga de impuestos a la población y reducir los servicios públicos (muchos de ellos básicos) que han determinado «prescindibles»: Subida de IRPF, IVA, copago farmaceútico, recortes en sanidad, educación, … Sin embargo, la verdadera solución que comentaba en su día, la reducción de la clase política, sigue sin vislumbrarse en el horizonte.

A continuación muestro un gráfico (extraído del artículo anteriormente comentado) con la lista resumen elaborada en Presidencia, titulada “Cargos políticos en las Administraciones”. Según esta lista, existen 440.000 políticos en 4100 empresas públicas.

Políticos en cargos públicos en referencia al déficit públicoLa cifra aún siendo excesiva, no es la más preocupante. La realmente preocupante es que de los  3.104.100 empleados públicos (según la última EPA),  y según declaraciones del ministro Montoro, sólo 700.000 ha obtenido el puesto de trabajo “bajo los principios de igualdad, méritos, capacidad y publicidad”. Esos 700.000 funcionarios que han accedido a su puesto a través de una oposición son los que no sobran y están pagando los platos rotos: tienen a la población en contra por ser funcionarios y mientras el gobierno les reduce salarios y beneficios. El verdadero problema son los 2.404.000 que han sido nombrados a dedo por los políticos o a través de “concursos a medida” para los amigos.

Si hacemos cuentas, entre políticos y amigos de políticos tenemos un total de 2.500.000 de «trabajadores» que están viviendo del dinero que se ingresa a través de impuestos y son los culpables de que nuestro déficit sea tan alto. La última cifra del Instituto Nacional de Estadística cifra en 17.417.300 el número de trabajadores en nuestro país, y en 5.693.100 el número de desempleados.  Esto supone que el 14,35% de los trabajadores son políticos o amigos de políticos. Esta cifra es insultante si tenemos en cuenta el gráfico la tasa de desempleo en nuestro país.

Tasa de desempleo en España

Si vamos un poco más allá, y tenemos en cuenta los datos últimos de población en España, la última cifra oficial es de 47.213.000.  Esto significa que el 5,29% de la población (tanto por ciento que correspondería a los políticos y amigos de políticos), están viviendo a costa del 95% restante, que tiene que ver cómo les suben los impuestos, les reducen las prestaciones, etc.

¿Es tan preocupante esa cifra de cara a reducir el déficit público?

Hagamos cálculos. Supongamos que tomamos de media 4.000€ mensuales por trabajador (cifra que no se me antoja ni mucho menos excesiva teniendo en cuenta que estamos hablando de salario bruto medio y no vamos a tener en cuenta pagas extras). Esto significaría un sueldo medio anual de 48.000€ brutos. Si eso lo multiplicamos por los 2.500.000 de trabajadores «parasitarios» nos daría un total de 120.000 millones de euros anuales. Si tenemos en cuenta el gráfico del producto interior bruto en España, esos 120.000 millones de euros significarían casi un 10% de éste. Una cantidad cuando menos obscena en el contexto en el que nos encontramos.

Producto interior bruto en España en relación al déficit

Así pues, mientras se siguen buscando alternativas para aumentar los ingresos del estado (gravar las loterías, ¿reducir las pensiones?) y así reducir el déficit, el Gobierno sigue sin afrontar el verdadero problema existente en nuestro país: sobran políticos y amigos de políticos (que conste que me da igual el color, por si alguien cree que estoy atacando al PP).

Mientras, cada día que pasa, la espiral de deuda en la que nos encontramos (se piden nuevos créditos a mayor interés para pagar la deuda actual, que no hacen sino incrementar la deuda existente) no hace sino aumentar las cargas del país, hipotecando nuestro futuro y el de nuestros hijos.

La pregunta que siempre me viene a la cabeza cuando pienso en ello es ¿qué hace ese 95% de la población que no está en la calle intentando cambiar las cosas?  Pan y circo.

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2 thoughts on “Déficit público ¿Existe alguna solución?

  1. Enrique:

    Un artículo fabuloso, por lo sencillo del planteamiento, por lo bien expresado y por lo comprometido de las afirmaciones.

    Tenía en mente escribir un artículo sobre este asunto en la serie «las falacias de la democracia española», pero creo que ha quedado superclaro cuál es el principal problema de España:

    Que éstos políticos se ven obligados a prometer ‘cosas’ que crean gasto, y ese gasto es el que nos ahoga.

    No obstante, yo manejo una cifra de empleados públicos diferente, no creo que sobren 2,5 millones, ya que la población ha crecido én 7 millones en tan solo 15 años. Mi cifra se aproxima a entre 1 y 1,5 millones de empleados. Pero no creo que sea corregida en esa cantidad porque entonces nos iríamos a 7 millones de parados, toda una paradoja.

    Honix13

    1. Muchas gracias!

      Estoy de acuerdo contigo en que no sobran los 2,5 millones, pero probablemente sí la cifra que comentas (entre 1 y 1,5 millones). El problema del millón restante que todavía quedaría como empleado público o dependiente de las administraciones, es que son puestos a dedo, y eso debería cambiarse porque si no, nunca se arreglará el problema.

      Deberíamos adoptar un modelo administrativo totalmente diferente, donde el gobierno ganador tuviese las manos muy atadas a la hora de poder nombrar cargos. Algo similar a lo que hicieron en Estados Unidos en los años 90 con su «Reinventing Gobernment». Los que dirigen son elegidos por el pueblo, pero los que «reman» (trabajan en las administraciones o empresas dependientes de ellas) no pueden ser elegidos por el Gobierno.

      Además, también sería partidario de unas elecciones más cercanas al modelo finlandés donde se vota a personas, no a partidos, las cuales deben publicar su curriculum para que los votantes puedan saber su trayectoria. De esta forma no tendríamos tantos políticos que no saben sobre la materia que en teoría les toca dirigir.

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