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Ying y yang del inversor: ciclo emocional

Sobre que las emociones y las finanzas mueven el mundo no hay ninguna duda. El miedo y la avaricia son dos emociones que pueden causar estragos incluso en el inversor más preparado. El uso de estas emociones cuando se toman decisiones no es la mejor estrategia, aunque muchos de nosotros lo hacemos sin darnos cuenta. Cuando nuestras carteras tienen una caída significativa, el miedo nos impulsa a mover el dinero de la inversión en cuestión. Cuando vemos una inversión con fuertes ganancias, la avaricia nos motiva para mover nuestro dinero hacia esa inversión. Pero como inversores debemos tener claro que todo tiene sus ciclos. Aquí hemos hablado en varias ocasiones de algunos ciclos económicos: Martin Pring, Kitchin, Kondrátiev, estacionales. En esta ocasión os traigo el ciclo emocional del inversor. Estas son las típicas fases emocionales que atraviesa una persona cuando se adentra en el maravilloso mundo de las inversiones.

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  • Optimismo: Te embarcas en el maravilloso viaje hacia el mundo de las inversiones. Tus esperanzas son altas y comienzas a hacer números en la calculadora para saber cuánto necesitas para tu jubilación anticipada. Todo comienza con una corazonada o una actitud positiva que nos lleva a comprar o vender cualquier cosa que se está negociando en los mercados.
  • Entusiasmo: Las cosas empiezan a moverse a nuestro favor y entramos de forma vertiginosa. Estamos sobre una nube. Empezamos a realizar nuestros cálculos y miramos las posibilidades de crecimiento si ponemos más dinero en nuestras inversiones.
  • Emoción: ¡No te puedes creer cuánto están subiendo tus inversiones y lo rápido que está pasando! Piensas retirarte en un par de días si las cosas siguen de este modo. ¡Estás completamente asombrado!
  • Euforia: Esta etapa marca el punto de máximo riesgo financiero y también la máxima ganancia económica. Nuestras inversiones se convierten en beneficios rápidos y fáciles, así que empezamos a pasar por alto la norma básica de controlar el riesgo y buscamos inversiones de alto riesgo para financiar nuestros objetivos a corto plazo. Aquí es donde la autodisciplina es importante.
  • Ansiedad: El mercado comienza a retirarse un poco, y comprendes que ganarle dinero al mercado no es tan fácil como parecía. Estás en una situación incómoda, ya que tu futuro es incierto y te preocupan tus inversiones. Pero no quieres creer que “lo de perder” te puede suceder a ti, todavía sigues siendo extremadamente ambicioso y crees que en la tendencia a largo plazo mejorará.
  • Negación: Tu futuro como inversor no está muy claro y te planteas abandonar el mundo de las inversiones. Los mercados no resultan tan divertidos como esperábamos. Este es un punto peligroso, nuestro “a largo plazo” ahora se reduce a una esperanza de mejora a corto plazo.
  • Miedo: Un poco de miedo es normal, especialmente cuando tus inversiones han disminuido significativamente. Vemos que en realidad no somos tan inteligentes como pensábamos. La clave para atravesar esta etapa es centrarnos y seguir nuestro sistema del inversor. En este punto si hay que salir de la posición recogiendo una pequeña ganancia y seguir adelante, lo haremos; pero… no lo hacemos por alguna razón estúpida: ¡tiene que volver a subir!, ¡no puedo conformarme sólo con estas ganancias/pérdidas!
  • Desesperación: Habiendo perdido la mayoría de tu cartera en una caída del mercado, ahora tienes la mentalidad “del todo o nada”. Esta etapa puede ser muy perjudicial… de ello se encargarán tus emociones. En primer lugar tienes que recordar el por qué invertiste tu dinero, porque el reaccionar al ritmo de tus emociones en última instancia te causará más mal que bien. Para esta etapa es fundamental tener un diario del inversor.
  • Pánico: Es el periodo más emotivo. Estamos desorientados e impotentes. En este momento nos sentimos como que estamos a merced del mercado y no tenemos absolutamente ningún control. Has comenzado a notar que con el pánico el mercado está vendiendo. Los inversores tienden a actuar como las masas.
  • Rendición: Después de “la venta de las masas” de la etapa de pánico, la reacción inicial es caer en una depresión profunda. Y seguramente te preguntarás por qué no liquidaste como todos los demás. Este es el momento de continuar con tu participación en el mercado o comenzar a involucrarte. Hemos llegado a nuestro punto de ruptura y vender nuestras posiciones a cualquier precio. ¡Siempre y cuando podamos salir del mercado para evitar mayores pérdidas estaremos contentos!
  •  Desaliento: Tras perder completamente la fe en el mundo de la inversión, tratarás de entender por qué los mercados no son para ti y los evitarás como la peste. Saldrás de ellos y no querrás comprar acciones de nuevo, sólo piensas en colocar todos tus ahorros bajo un colchón o un ladrillo. Sin embargo, este punto marca el punto de máxima oportunidad financiera. Tendrás que educarte y formarte a ti mismo sobre invertir en los mercados financieros.
  • Depresión: La caída emocional en este punto es enorme. Sigues preguntándote: ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? Y la única respuesta es el hecho de que te enamoraste del mundo de las inversiones, creíste que era dinero fácil y finalizas concluyendo que las inversiones son poco menos que una estafa. Bebes, lloras y/o rezas. Te preguntas: ¿Cómo pude ser tan tonto? Algunos comienzan a mirar hacia atrás y analizar correctamente lo que salió mal. Los inversores reales nacen aquí, aprendiendo de los errores del pasado.
  • Esperanza: Aquí es donde te preguntas si el mercado finalmente se va a estabilizar. Como todos los inversores dudarás sobre qué hará el mercado. Este es uno de unos puntos de oportunidad de entrada. Comenzamos a analizar las nuevas oportunidades. Finalmente volvemos a la bolsa dándonos cuenta de que el mercado en realidad tiene sus ciclos (¡sorprendente!).
  • Alivio: El mercado finalmente muestra signos de estabilidad. Pensarás en entrar otra vez en el mercado. Tu cartera no parecerá tan mala ahora, ya que todo comienza a recuperarse. Los mercados están cambiando de forma positiva. Recuperamos ligeramente la fe en nuestra capacidad de invertir nuestro dinero. ¡Solamente acuérdate de no reaccionar de forma exagerada y comenzar a invertir dinero sobre emociones!

Desde aquí el ciclo emocional comienza de nuevo. Es importante saber en qué punto del ciclo emocional estamos para que aprendamos a conocer nuestros propios riesgos emocionales. Empezamos de nuevo donde todo comenzó: con el optimismo. Esta montaña rusa emocional ya te ha enseñado la peor parte del mundo de la bolsa. Solamente debes recordar todas las emociones por las que has pasado y aprender a controlarlas en cualquier futura caída con mayor madurez emocional. ¡Es toda una disciplina!

Entonces recuerda: cuando el mercado baje la próxima vez, no dejes salir “al monstruo” porque seguramente se volverá en tu contra otra vez. Evita estar todo el día con un ojo sobre tus inversiones y no reacciones de forma exagerada con cada subida y caída del mercado.

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